Unum pro multis: Palinuro, muerte del héroe y nación

En “El ramo de la Sibila” Ramos Sucre alude a Palinuro, el piloto de Eneas, que vencido por el sueño muere aparentemente ahogado:

EL RAMO DE LA SIBILA

El canto de la salud vuela sobre el mar jocundo, sube al cielo de ópalo. Sirva para distinguir los momentos de la maniobra. No se requiere el portavoz ni el mandamiento lacónico.

He despedido los vestigios de una visión feliz al incorporarme del regazo de la noche. Una voz inmortal había insinuado en mis oídos el verso canoro de Virgilio, para describirme el naufragio de un timonel vencido por el sueño.

Yo reconstituí los pormenores del episodio al despertar y volver en mi acuerdo. Reconocí inmediatamente el litoral donde fue sacrificado el náufrago después de salir a salvo.

Tenía a mi alcance un ramo de olivo, el árbol místico y virtuoso. Lo sumergí en las aguas lívidas y lo agité sobre mis compañeros indiferentes.

Ramos Sucre considera la muerte de Palinuro un sacrificio. Justifica esa idea el diálogo entre Neptuno y Venus, en el libro V de la Eneida. La diosa solicita a Neptuno que garantice la vida de Eneas en el viaje de Sicilia a Italia, a lo cual el dios del mar responde: “unus erit tantum amissum quem gurgite quaeres; / unum pro multis dabitur caput” (“sólo llorará a uno de los suyos, perdido en los abismos del mar; una sola vida se sacrificará por el bien de muchos”, dice una versión en prosa de la Eneida).

Los versos se han interpretado como una profecía de la muerte de Palinuro, quien morirá en lugar de Eneas y sus compañeros. Cesáreo Bandera juzga el verso “unum pro multis dabitur caput” la expresión clásica de la ley general del sacrificio, el principio del uno entregado por los muchos. Ese juicio resume la extendida opinión que ve en Palinuro el paradigma del sacrificio en la Eneida.

La razones de Ramos Sucre son, sin embargo, mucho más complejas, tan complejas como su modelo. Dos versiones registra la Eneida sobre la muerte de Palinuro. La primera, la del narrador, sostiene que el timonel muere ahogado al caer dormido. La segunda la ofrece Palinuro a Eneas cuando éste visita los infiernos: sobrevivió a las aguas, pero llegado a las costas, una raza cruel lo mata al confundirlo con un animal, y devuelve su cuerpo al mar. Morir como un animal, especialmente si se recuerda el destino de Penteo en Las bacantes, es ya una metáfora sacrificial.

Esta idea de sacrificio la refuerzan las líneas finales de “El ramo de la Sibila”: “Tenía a mi alcance un ramo de olivo, el árbol místico y virtuoso. Lo sumergí en las aguas lívidas y lo agité sobre mis compañeros indiferentes”. La Edición Crítica menciona que “en Eneida VI, Corineo, luego de los ritos funerarios de Miceno, roció tres veces agua sobre sus compañeros con una rama de fértil olivo (felicis olivae) para purificarlos”.

Sumergir en “las aguas lívidas” la rama de olivo, árbol semejante al cuerpo humano y asimismo material para naves, alude no sólo a la muerte de Palinuro, sino a la de Miceno, sobre quien no hay duda que muere ahogado. Esas muertes han dado lugar a que las palabras de Neptuno se interpreten como la exigencia de un doble sacrificio: uno por el unus y otro por el unus caput. Se las ha conectado asimismo con la orden de la Sibila de sacrificar siete toros y ovejas, que representarían el sacrificio anual de siete jóvenes atenienses y de los siete hijos sustitutos que mueren en la Eneida.

Ahora bien, la Eneida es un texto poético, pero es también la justificación del proyecto político del emperador Augusto, y esa justificación invoca y resalta el papel del sacrificio en la tarea de fundación política de la comunidad. Para Virgilio, el sacrificio de Palinuro es uno de los pasos necesarios en el cumplimiento de la misión mítica, política e histórica de Eneas como figura del nuevo emperador: la fundación de Roma y, por extensión, de su imperio. Ritual para la constitución de la civitas: la muerte de Palinuro es un modelo clásico del destino sacrificial del héroe como espectáculo público y como agente de transformación sociopolítica.

Por ello, la conciencia que tiene Ramos Sucre de ese destino sacrificial convierte “El ramo de la Sibila” en uno de los textos claves para entender su aproximación al fenómeno del héroe.

Ese modelo sacrificial, por ejemplo, es fundamental para comprender el tratamiento que da al militar venezolano y sus hazañas. En este caso, el poeta utiliza una y otra vez la antigua noción, manejada modernamente por primera vez en la Revolución Francesa, de que el sacrificio —entregar la vida o derramar la sangre de uno o de pocos por otros muchos— es necesario para la fundación o estabilidad de una nación o régimen.

Una noción que no carece de importancia, visto que sigue fascinando a las propuestas y acciones de transformación social o política de nuestra historia reciente —en particular, aunque no limitadas, a las llamadas propuestas o acciones revolucionarias.

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