Ramos Sucre y la nostalgia heroica II (Juan Calzadilla)

3Nostalgia heroica que se traduce al cabo en evasión y en dignidad solitaria frente a una realidad como siempre pobre en conceptos, carente de grandes vivencias e ideales fecundos y no tan triste como los del poeta que se siente cada vez más solo. Su poesía no será tanto el recuento de su tragedia interior, como la infeliz añoranza de ese tiempo que lo hubiera podido erigir en el ser impoluto y libre de cotidianidad que se ofrenda al destino solitario y aciago. Ramos Sucre encontró en sí mismo el valor necesario para buscar en el suicidio la tabla de salvación de su propio ideal de vida.

En su figura de desterrado encarna al tipo de hombre excepcionalmente incapacitado para aceptar la realidad como tal; excepcionalmente sensible, su obra es el exponente fiel de esas cualidades de nobleza y bondad, desinterés, que sólo el verdadero poeta es capaz de encarnar.

Incomprendido entonces, porque su poesía necesitaba de inteligencias profundamente sensitivas para ser comprendidas en su proyección alada, el destino de Ramos sucre es seguir siendo incomprendido en su obra y, en la misma medida, en su propia vida llena de valor y soledad.

4. Porque lo que justifica sobradamente a Ramos Sucre no es tanto su atrevimiento expresivo, en una época de tanteo y vacilación, como la sinceridad pura de ese lenguaje brillante que emana innatamente, no por otra necesidad que la de expresar la poesía. Cuando escribía esperaba sin embargo, porque creyó asistir a una época cuyo viejo concepto tradicionalista iba a caer en derrumbe por efecto del tiempo. Pleno de conciencia, no escribe para sus contemporáneos, sino para su tiempo. Porque intuía ya la muerte de la tradición retórica a manos de una nueva poesía de la libertad en América: Un rompimiento que hubiera significado una nueva fuente inagotable: Sin embargo esto no sucederá en Sur América, entonces ni ahora. Ramos Sucre sigue solo, en tanto, con unos pocos espectadores que vigilan la marcha del tiempo. El momento de la poesía insurgirá.

La obra poética de Ramos Sucre escasa si restamos de ellas las irregularidades, las monotonías, repeticiones y fallas de perspectiva, debe ser considerada como el primer intento serio realizado en Venezuela para escindir el lenguaje de la poesía, autónomamente, de aquel de la prosa. Sobre este mensaje directo de la sensibilidad del poeta el convencionalismo de nuestra crítica habitual y pedagógica se estrellará sin remedio. Esa obra respira en silencio, por sí misma excluida de las poesías cotidianas.

A 25 años de nosotros, Ramos Sucre recibe el homenaje de la juventud: lo que demuestra que sus libros, para subsistir necesitaron seguir siendo siempre libros de la más auténtica poesía.

El Nacional. Caracas, 6 de noviembre de 1956.

Tomado de Ramos Sucre ante la crítica, pp. 73-74.

* Notas relacionadas: Ángel Rama, Ramos Sucre y el gomecismo | Ramos Sucre y la nostalgia heroica I (Juan Calzadilla).

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Un comentario

  1. Publicado el 24/09/2008 a las 8:29 pm | Permalink

    Que hermoso leer esto en palabras de ese grande. Que sagaces, atinadas y fuera de velos las palabras de Calzadilla al referirse a Ramos Sucre. Gracias por este blog.

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