Ramos Sucre y la nostalgia heroica I (Juan Calzadilla)

1Para quien vive intensamente, unos cuantos años de permanencia sobre la tierra, bastan y sobran. Un húmedo día europeo, el mismo que cumplía cuarenta años de edad, Ramos Sucre va al encuentro de su muerte, como si seguir viviendo hubiera significado para él un caro e insoportable sacrilegio. Vivió Ramos Sucre heroicamente, si se entiende por héroe, no a quien muere en el campo de batalla, sino a quien se enfrenta con su propia angustia de ser hombre. Por demás, la escasa obra de Ramos Sucre nos recrea nuevamente el viejo enigma humano entre pensamiento y existencia, entre acción y contemplación y quien en medio a ese conflicto enorme se debate en silencio no podría ser llamado por otro nombre que el de héroe.

2. En gran parte la poesía constituye un acto de frustración ante la vida. No poder elegir la acción es siempre el destino y la tragedia de toda poesía. Con menos demonio, con menos imaginación, Ramos Sucre hubiera pasado a la posteridad cubierto con la poco halagadora aureola de discreto historiador; cien años antes hubiera podido llegar a ser un héroe de la Independencia, semejante a Bermúdez. Comienza por confundir Historia y Poesía: porque de hecho la historia era para él una manera de reactualizar y revivir en sí mismo un pasado ideal. Pero no siempre el lenguaje de expresión es el idioma de la historia. Ramos Sucre no puede expresarse de otra manera que no sea por medio de una viva imaginación que fantasea a todo trance y que escapa al contacto de lo real. Con el lenguaje, en suma, sólo ha logrado dar libre cauce a sus propias emociones profundas. Para un poeta la vida de la imaginación es más importante que la vida de la historia. Ramos sucre transforma así pues, las cosas de ese acaecer simple de los hechos, en los signos y en los símbolos de su propio deslumbramiento. Quería únicamente encontrarse con los héroes, identificarse con ellos, encarnarlos viviendo sus pasiones y por el acto mismo de imaginarlos. La historia le seduce y esta seducción con el tiempo deviene en convicción de trágica incapacidad no sólo para comprender el pasado, sino también el presente.

La poesía es el camino que media entre la historia y el mito. Las lecturas lo transportan a escenas en donde el misterio finalmente tendrá lugar y la descripción de los ignotos y apartados países donde oscuros y siniestros mitos ocurren, serán su nueva obsesión desde el mismo momento en que descubre la poderosa magia vital que encierra esa rara forma de poesía.

Tomado de Ramos Sucre ante la crítica, pp. 72-73.

* Notas relacionadas: Ángel Rama, Ramos Sucre y el gomecismo.

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